
Entre los participantes del Dakar 2012 hubo una dupla que captó la atención de los fanáticos argentinos, la formada por los hermanos Marcos y José Luis Di Palma. Lamentablemente, la aventura se terminó antes de cumplir el objetivo de llegar a Lima (Perú) después de la rotura de la pata del motor de la Toyota que compartían.
José Luis, quien condujo gran parte de la prueba, ya está acostumbrado al Dakar. El mayor del clan ya contabiliza tres ediciones y se dio el gusto de llegar al final el año pasado (67º).
Pero para Marcos fue todo nuevo. “El balance de lo vivido en estos diez días fue positivo porque en menos de un mes preparamos una camioneta, sin la experiencia de este tipo de vehículos, y completamos el 64% del trayecto”, contó MDP.
“El abandono se debió a la rotura de una pata del motor que había sido reforzada. Eso produjo que se rompiera el turbo, y no había tiempo para arreglarla. Nos quedamos afuera, pero balance fue muy positivo”, reiteró.
Marcos ya piensa en tomarse revancha. “Ya pensamos en el Dakar que viene. Cuando hacemos algo y no logramos el objetivo, que en este caso era llegar a Perú, vamos en busca de otra oportunidad para conseguirlo. Yo me quede con la espina. Quiero llegar a mi casa y empezar a hacer una camioneta. En febrero ya arrancamos”, admitió.
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